La humedad es un problema frecuente, especialmente en locales comerciales y casas donde la propia tierra sobre la que se colocan hace que se transfiera esta humedad al interior del espacio.
Si lo que tenemos instalado es un pavimento cerámico no nos dará, a priori, ningún problema; pues el suelo será capaz de frenar esta humedad. Sin embargo, el suelo cerámico tampoco crea milagros y la abundancia de humedad puede llegar incluso a que se transfiera por los bordes de las habitaciones, alcanzando las paredes y originando la conocida humedad por capilaridad.
En el caso de los pavimentos ligeros sí existe un inconveniente principal: el adhesivo con el que se coloca es acrílico, con lo cual la humedad provocará que éste se suelte del pavimento sobre el que se instale y acabe formando un “gorro”. Sin embargo, ya son muchísimas las instalaciones que hemos hecho sobre una superficie de humedad en la que los clientes quedan satisfechos ¿Cómo lo hacemos? La clave será el procedimiento por seguir en la instalación:
Retirada del pavimento actual y lijado del último estrato del suelo para retirar la humedad
Es el proceso natural para poder empezar. Empezar a trabajar sobre la superficie existente nos generará dos problemas:
1. La humedad será bastante alta ya que es donde queda retenida, mientras que en los estratos inferiores no hay tanta concentración; y
2. Los siguientes pasos para la instalación subirán la altura del suelo, con lo cual el resultado final será un suelo algunos milímetros por encima, pudiendo generar problemas en puertas y muebles.
Una pieza clave para este proceso es el disco de diamante, con el cual conseguimos pulir la antigua pasta alisadora.
Aplicación barrera anti remontes de humedad
Pieza importantísima de la instalación: aplicación de la resina. Este material actuará como una pantalla frente a la humedad, impidiendo que avance más de este estrato. A efectos prácticos, este procedimiento provocará que el pavimento ligero que se acabe colocando encima nunca sufra de problemas de humedad pues nunca llegará a pasar esta barrera. Es lo que nos garantiza una instalación segura y duradera

Y para el resto de la instalación: como siempre
Se aplicará una imprimación sobre la resina ya seca para que la posterior pasta alisadora agarre como es debido. La imprimación también necesitará su tiempo de secado. Una vez lista, se aplicará la pasta alisadora para que el suelo quede tan plano como un cristal y, así, poder colocar encima el nuevo suelo autoportante con el adhesivo correspondiente.
De esta forma, el nuevo pavimento no sufrirá en ningún momento las consecuencias de la humedad en el suelo sobre el que se instala, con lo que el cliente podrá tener seguridad en cuanto a cómo se comportará el suelo frente a la humedad.
El único inconveniente, por tanto, al que se enfrenta el pavimento ligero frente a un suelo con humedad es la necesidad de una instalación más larga debido a los tiempos de secado de las tres capas sobre las que se coloca: resina + imprimación + pasta. El resto es idénticamente igual que siempre, pudiendo disfrutar de una instalación sin polvo ni ruido al mismo tiempo que eliminamos el problema de humedad como si de un suelo cerámico se tratase.
