Aún a día de hoy, no somos conscientes de la multitud de beneficios que tienen las moquetas modulares debido a la multitud de prejuicios que arrastra desde sus orígenes

La idea de moqueta pasaba por un tipo de suelo bastante común en las casas del norte de Europa como solución al frío, pero aquí sin sentido, mostrándose poco atractiva. 

Solían ser unos rollos enormes de moqueta que hacían prácticamente imposible su manejabilidad y que, a la hora de hacer la instalación en una zona con esquinas y rincones era un quebradero de cabeza para cualquiera que lo intentara. Además, por si fuera poco, solía tener una apariencia fría, que nos recordaba a los hoteles, y que no transmitía la personalidad que muchas veces se estaba buscando.  

El problema de la moqueta nació aquí y, aunque para muchos clientes siga vivo, se quedó aquí. 

Los fabricantes con el tiempo se fueron dando cuenta que un pavimento debía aportar más soluciones que complicaciones, fueron evolucionando con formatos más manejables hasta llegar a un nuevo concepto, que, si bien hoy en día es bastante familiar para los profesionales del sector, no lo es tanto para el cliente particular: hablamos de la moqueta modular, la cual nació en 1956, cuando PJ Van Heugten descubrió la moqueta modular; sin embargo, no sería hasta 2 o incluso 3 décadas después cuando comenzó a llegar al público en general.

Gala decoración hace 50 años

Ya estaba descubierta la idea del formato, pero aún así el camino no había finalizado. 

Faltaba darle personalidad a la moqueta modular. Y qué mejor ejemplo que mencionar la historia de Interface, nuestro fabricante por excelencia. Interface vio como las ventajas de la moqueta modular -que más tarde explicaremos- eran una vía de negocio muy buena; sin embargo, faltaba carisma en los diseños. 

Fue así como en 1987 compró Heuga para compatibilizar las excelentes ventajas técnicas que ya tenían con una estética rompedora que permitiera transformar una solución práctica, en práctica y bonita. De esta forma, Interface introdujo Quantum en 1988, la primera moqueta modular en bucle tupido. 

¿Y realmente era tan práctica? ¿Qué cambió respecto a la típica moqueta en rollo? 

Las moquetas modulares resisten el paso del tiempo

Todos tenemos en mente la imagen del pasillo de un hotel donde si nos acercamos a la moqueta vemos el desgaste provocado por el paso del tiempo y la gran afluencia de pisadas. Este desperfecto en una moqueta en rollo tiene difícil solución, pues al tratarse de una sola pieza habría que cambiar toda la pieza para sustituir la parte dañada, aunque se limite a un espacio muy pequeño. 

La moqueta modular tiene una clave importantísima: permite sustituciones parciales y sustitutivas. 

Recordemos que se tratan de pequeñas piezas que, colocadas en grupo, forman el pavimento de la habitación. Esto da la posibilidad de retirar la pieza donde está el desperfecto y cambiarla por una nueva, de tal forma que el espacio lucirá continuamente como el primer día. 

Existen informes que afirman que la mayor parte de este desgaste ocurre solamente en un 20% de la superficie donde se reúne todo el tránsito. Está claro que, por ejemplo, en un pasillero la zona más desgastada será la central. De esta forma, si retiramos las losetas situadas en medio del pasillo podríamos renovar la instalación con un gasto mínimo. 

La instalación de moquetas modulares no interrumpe la actividad laboral

Uno de los principales enfoques a los que va dirigido la moqueta modular son los espacios de oficina. En Gala sabemos la complicación que tienen estos lugares ya que las obras son incompatibles con el trabajo, con lo cual la instalación de un pavimento suele ir de la mano de un parón de la productividad en la empresa donde se está instalando. Sin embargo, la instalación de la moqueta modular podrá hacerse de manera parcial ya que, de nuevo, no estamos hablando de una sola pieza para toda la sala; sino de pequeñas piezas, de tal forma que nos podríamos coordinar con la empresa de oficinas para compatibilizar la instalación con la continuidad de la actividad laboral.

La instalación de moquetas modulares supone menos complicaciones y suciedad

Al principio de la publicación hablábamos de la complicación de instalar una moqueta que venía en un formato rollo de 30 metros o más. Esto, además del peso que tenía, implicaba un número grande de instaladores colocando la moqueta. La moqueta modular no necesita más de una persona para ser instalada. Además, al tratarse de un pavimento textil mantiene la ventaja de la moqueta en rollo, que ya era capaz de olvidarse de juntas y refuerzos. Actualmente la modularidad reduce a la mitad el tiempo necesario para la instalación de los mismos metros si la comparamos con la moqueta en rollo

Además, si no era suficiente con eso, un problema bastante común en las moquetas en rollo eran pequeñas diferencias en las tintadas que hacían que una pieza entera de 30 metros lineales resultara defectuosa. Hoy en día también es probable encontrar fallos, nada es perfecto, pero la solución es tan simple como no coger esta loseta sino otra de la caja. 

Las moquetas modulares reducen el desperdicio y ayudan a reducir el impacto al cambio climático

Antes hablábamos de los problemas que daba una moqueta en rollo si se quería instalar en una zona con rincones y esquinas. ¿Por qué es un problema? Recordemos que la moqueta en rollo viene de una pieza, con lo cual para recortar y así adaptarse a las irregularidades de la pared será necesario recordar la pieza en sí, con lo cual te arriesgas a no tener suficiente ancho o largo, con lo cual será necesario recurrir a otra nueva pieza de rollo. 

La moqueta modular permite recortar una sola loseta: si lo comparamos con la moqueta en rollo, la moqueta modular produce un 67% menos de merma. Menos desperdicio significa menor necesidad de material y, por tanto y de nuevo, menor coste.

A grandes rasgos, nosotros solemos aconsejar un 13% más de añadido respecto a los metros necesarios por plano si hablamos de una instalación de moqueta en rollo. Este 13% se reduce a un 4% si hablamos de la moqueta modular. Imaginemos una instalación de 1000 m2: si fuera de moqueta en rollo debería irse hasta los 1130 como mínimo, en la moqueta modular bastaría con 1040, 90 metros menos, lo que significa un desembolso mucho menor.  

Las moquetas modulares impulsan la creatividad. Juega con los cambios en el diseño. Diviértete.

La moqueta modular permite combinar distintos diseños e incluso formatos (losetas o lamas), de tal forma que eres capaz de crear un espacio irrepetible y único, basado simplemente en tus gustos, aumentando exponencialmente las opciones de diseño de los espacios. Además, podrás renovar parcialmente el espacio, de tal forma que con una inversión menor se dará un aire nuevo a la zona

Nosotros vemos mucho más que un simple suelo, ¿y tú?

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